Según una tradición viva desde hace casi dos mil años, María Magdalena habría huido de Palestina tras la muerte de Cristo y desembarcado en las costas de la Camarga, en Saintes-Maries-de-la-Mer. A su lado en la barca: Marta y Lázaro, Maximino, María Jacobé y María Salomé, Sara y otros compañeros de Jesús.
El grupo se dispersa para anunciar el Evangelio. Marta llega a Tarascón, Maximino se dirige a Aix. María Magdalena predica en Marsella junto a su hermano Lázaro, primer obispo de la ciudad, antes de retirarse el resto de su vida a la gruta de la Sainte-Baume.
Su tumba, conservada en Saint-Maximin en una basílica declarada Monumento Histórico, es considerada la tercera tumba de la cristiandad, después de Jerusalén y Roma.
Su figura atraviesa los siglos y desborda todos los marcos: presente en los cuatro evangelios, descrita por los textos apócrifos como una discípula que recibió de Jesús una enseñanza particular, celebrada por las leyendas provenzales, pintada por los mayores maestros. Lo contamos todo: las fuentes, la tradición, las leyendas, los distintos puntos de vista.